Ilhabella es una isla situada al sud de Sao Paulo. Para acceder sólo es necesario coger un ferry gratuito. Una vez en Ilhabella nos tenemos que encontrar en una pousada con dos chicas, una de Austria y otra de Jerusalén. La sorpresa fue que nos encontramos con más gente, gente de todas partes, Grecia, Austria, México, Ecuador, Hungría, Alemania, Portugal, 2 valencianos, una chica de Málaga y otro chico de Málaga también. Risas, pero que muchas risas, en total 10 chicas y 8 chicos.

Después de cenar todas juntos decidimos hacer un botellón en la playa, botellas de vodka por 6 reais que dan una resaca nunca vista al día siguiente. De todas formas nos teniamos que levantar temprano para ir a una excursión en jeep por la isla. Unos 50 minutos en jeep por sitios realmente inaccesibles, todo para llegar a una playa increible de 3 km de largo en la que no había casi nada, todo muy virgen.
Un chapuzón con gafas es lo mejor que se puede hacer, es muy fácil ver diferentes tipos de peces, estrellas de mar y caballitos de mar.
Un poco de descanso en la playa y 40 minutos andando por lo que para mi era selva, la excusa es llegar a una cascada de 70 metros de altura. Tanto camino creo que valió la pena, eso si, llegamos destrozados, por el cansancio y por los malditos mosquitos que aquí hay, no los ves, no los puedes matar, pero te pican, bueno no, aquí los mosquitos no pican, muerden!!! las picaduras son dolorosas y duran una eternidad.
Al día siguiente me da mucha rabia tener que madrugar para tener que volver a Londrina, ya bautizado como Londrina sucks, pero me quedo con el recuerdo de lo bien que lo he pasado estos cortisimos dos días y con las ganas de volver con las misma gente en dos semanas a Rio de Janeiro.




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